Asaltando Tocadiscos: Ana Muñoz (II)

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Nueva masterclass de nuestra chica-con-guitarra favorita.


Ana Muñoz fue nuestro segundo Asaltando Tocadiscos, con ZFF todavía muy en pañales. Corría 2013 y en él declaraba su amor incondicional por los angelinos Local Natives, que precisamente se encuentran a punto de publicar su siguiente disco.

Este tipo de allanamientos pretendía ser mucho más habitual de lo que al final ha querido el destino (y el esfuerzo que conlleva por parte de escritor y lector): un refugio de románticos y melómanos que, como todos sabemos, vende muchísimo menos de lo que podemos aprender de ellos, que es muchísimo. Asaltando Tocadiscos es nuestra sección favorita y siempre lo será.

Ana Muñoz siempre está dispuesta a colaborar y, como buena maestra que es, nos regala otra tanda de joyicas que desea compartir con nosotros. Mientras tanto, continúa dando forma junto a Carasueño a lo que será su primer LP. El monóculo ha de ser cocinado a fuego muy lento, amigos.

Gracias Ana por seguir construyendo.

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¡Hola!

:) :)

En primer lugar, muchas gracias por abrirme las puertas de esta sección de nuevo: ¡es una de mis preferidas y me encanta que vuelva! Me estrené en “Asaltando Tocadiscos” hablando de un solo álbum y, amigos, esta vez me ha costado no superar el mismo espacio hablando de diez, jaja. Sea como sea, espero descubriros algún nombre que os mole.

Comprad discos, id a conciertos y sabed que os quiero.

¡Besines y hasta pronto! <3

BILL FAY, “Who’s The Sender?” (Dead Oceans, 2015)

Amo a Bill Fay. Fue mi banda sonora durante algunos meses en mi camino al trabajo y lo sigue siendo a veces, aunque ya no viva subida a un tren. Bill es un hippie de corazón que pasó más de cuarenta años sin sacar un disco y que, mientras tanto, ha sido versionado por gente como Jeff Tweedy (Wilco).

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Por fechas, es un caso parecido al de Ed Askew o, en versión femenina, Linda Perhacs. Entre el primer disco de Bill Fay, que publicó en 1970, y “Who’s The Sender”, que salió en 2015, lo único que ha envejecido es la voz quebradiza de Bill. La producción de “Who Is The Sender”, cuidada y pulida, no dista mucho de la que han tenido sus anteriores discos. Aunque esté sonando un grupo de cuerdas o un coro de voces negras, cualquier arreglo se orquesta buscando la emoción en la sencillez y en la esencia de la canción. Me gusta que Bill Fay no ha dejado de servirse de un imaginario poético muy conectado con la naturaleza, rollo Thoreau o Whitman. La letra de “The War Machine”, con su alusión a los halcones (que matan como algo inherente a su especie) y su comparación con el comportamiento de los seres humanos (que muchas veces hacemos daño y no precisamente por una cuestión de “supervivencia”), es un ejemplo. Puede que suene un poco freak, pero este disco es valioso para mí porque muestra la visión del mundo y de los cambios a los que nos enfrentamos ahora mismo por parte de alguien que ha debido de observar y pasear mucho en sus más de cuarenta años de “silencio” (“Still Some Light” es de 2010).

Bill Fay es un sabio y lo tengo puesto en mi mesilla de noche como si fuera un santo.

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JONI MITCHELL, “Blue” (Reprise, 1971)

“Blue” es el cuarto disco de Joni Mitchell. Fue compuesto después de su ruptura con Graham Nash, cuando se despidió por un tiempo de los escenarios y se fue sola de viaje por Europa. También en aquella época, inició una relación con James Taylor, que creo que estaba rodando “Two-Lane Blacktop”, pero terminó en seguida. Sintiéndose desnuda y vulnerable, se dedicó a componer canciones. Dicen que “Blue” es uno de sus mejores discos y uno de los mejores de todos los tiempos: “Carey”, “California”, “This Flight Tonight” y, por supuesto, “A Case Of You” están dentro. “Blue” es como un grandes éxitos avant la lettre, jaja. Una de mis canciones favoritas es “My Old Man”, buena muestra de por dónde se pasa esta venerable señora las estructuras armónicas más “tradicionales”, sea con dulcimer de los Apalaches, con guitarra, con piano o con dulzaina aragonesa. ¡Qué regia!

Joni Mitchell, no te mueras nunca.

JAMES BLACKSHAW, “Summoning Suns” (Important, 2015)

Summoning Suns” es un disco en el que las guitarras tienen todo el protagonismo. Suenan otras cosas (cuerdas, percusiones, piano), pero no importan. Yo me enamoré con “Love Is The Plan, The Plan Is Death”, de su anterior disco, que es una canción superbonita y luminosa a pesar de ese nombre, en la que se llega a escuchar su respiración. ¡Su respiración! AY. Hubo un tiempo en que James Blackshaw no cantaba. Ahora canta.

Se pueden rascar influencias en Bert Jansch, Van Morrison, Sandy Denny, Harry Nilson, Jim O’Rourke… E incluso en Joanna Newsom. A mí, me suena hasta a Elliott Smith, ¡a quien amo! Los primeros segundos de “Nothing Ever After”, por ejemplo, son muy, muy Elliott. James Blackshaw es un chico con guitarra (o pedal steel), un mago del fingerpicking que deseo que, alguna vez, me influencie a mí.

 

CHARLIE CUNNINGHAM, “Outside Things” (Dumont Dumont, 2014)

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Qué mono es, que diga……

Charlie Cunningham fue un descubrimiento de esos que haces gracias a algún canal de YouTube al que estás suscrito y que te reconcilia con el maldito Internet y con la vida. Este cantautor pasó varios años en Sevilla y se nota: toca una guitarra con cuerdas de nylon y las progresiones de algunas de sus canciones o su manera de arpegiar y rasguear son muy “españolas”. Admiro mucho a los artistas que son capaces de emocionarnos solo con guitarra y voz porque cada vez soy más consciente de lo complicado que es (y, sobre todo, porque aquello de lo que cada vez sea más consciente o no me importa un carajo cuando los escucho). Charlie Cunningham es uno de ellos y, si suena “Lights Off”, no existe nada más en el mundo. “Outside Things” es un EP de cuatro canciones. Me lo compré en iTunes, pero no os lo puedo enseñar porque el iPhone se me cayó de la bici este verano y se me rompió. (Aprovecho para dar las gracias a Javi Polo “Drummy” y para hacer un llamamiento a mis amigos y conocidos de Zaragoza: ¡mandadme vuestro teléfono!).

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OTHER LIVES, “Rituals” (MapleMusic Recordings*, 2015)

Rituals” es el ejemplo de que un disco muy bueno puede parecerte una basura si no lo escuchas en el lugar y/o el momento adecuados. Después de la maravilla que los cuatro o cinco melenas de Other Lives hicieron con “Tamer Animals” (TBD Records, 2011) y tras “Reconfiguration” (primer single) y un miniconcierto que ofrecieron en KEXP Radio, fue necesario que me fuera a mi pueblo para dejar de pensar lo segundo y estar convencida de lo primero.

No quiero decir con esto que “Rituals” no vaya a convenceros a no ser que os vayáis en busca de montañas y cabras, pero, desde luego, el hecho de que las primeras escuchas fueran en el metro, en un momento en el que tenía que compaginar el Practicum de un máster con mi trabajo y alguna que otra preocupación, no jugó a nuestro favor. Desde aquella escapada, cuando empieza “Fair Weather” con ese sonido tan reverberado, me transporto a paisajes cubiertos la niebla y, conforme “Rituals” progresa (“Reconfiguration”, “New Fog”, “English Summer”…), es como si el cielo se abriera y el sol fuera mostrando los colores y las formas de la naturaleza. Precisamente cerca mi pueblo y escuchando a Other Lives, me encontré con una gata que ahora es mi gata Ababol y que, siendo muy bebé, se quedaba dormida de placer cuando sonaban sus canciones y se las tarareaba. A un disco que me regresa a uno de mis lugares favoritos y que me regala cosas como esta no le pido más.

*MapleMusic Recordings es el sello que editó “In Rainbows” y ha publicado discos de otros artistas y grupos que bien podría haber recomendado en este “Asaltando Tocadiscos”. ¡Echad un ojete!

ALONDRA BENTLEY, “Resolutions” (Gran Derby Records, 2015)

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Desde el concierto de Alondra Bentley en Las Playas de Zaragoza, donde la vi por primera vez, hasta el concierto en la Sala El Sol de Madrid hace unas semanas, ha pasado bastante tiempo y nos han pasado bastantes cosas, también. El viento tan desapacible con el que recuerdo aquella noche de verano ya no existe o, en su caso, parece haber quedado en segundo plano.

Resolutions” es una colección de bellas canciones que conducen, delicada y suavemente, a una especie de ensoñación en la que se está bien. Alondra grabó este disco con Matthew E. White y su banda en Spacebomb (Richmond, Virginia) y Carasueño, entre Madrid y Zaragoza, ha sido su mixer. Es el mejor mixer del mundo y mi productor (tengo que presumir). Me gusta el sonido de “Resolutions” porque no sabes si estás escuchando algo de 2016 o más vintage, porque los arreglos son sencillamente espectaculares y porque la voz de Alondra, hipnótica y honda como siempre, explora registros más graves esta vez. “What Will You Dream”, primer single, es una buena muestra del onirismo que contiene el disco. Habla del subconsciente colectivo y verdaderamente parece profundizar en algo que trasciende las emociones individuales. Alguien dijo que quien se adentre en “Resolutions” corre el riesgo de quedarse reproduciendo las cuatro o cinco primeras canciones en modo bucle y me temo que es mi caso.

Mi preferida es “What Will You Dream”, o quizá “Remedy”, que tiene una clase impresionante, aunque ninguna me conmueve como “Sweet Susie”, lúcida y tierna, que, desde una especie de “panteísmo”, nos enseña a seguir sintiendo cerca a personas a la que queremos y que no están ya. “Resolutions” es un disco que en cierto modo interactúa con nosotros y nos pasa el testigo, pues contiene, finalmente, una tarjeta para que cualquiera escriba (y cumpla) sus propias “resoluciones”.

HALF MOON RUN, “Sun Leads Me On” (Glassnote Entertainment Group LLC, 2015)

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Alguien recomendó su primer disco en Twitter con un directo que grabaron para la BBC y me tiré de cabeza. “Full Moon”, la canción que abre “Dark Eyes”, me pareció alucinante. En 2015, publicaron “Sun Leads Me On”, en el que han puesto fronteras a su sonido y que tiene supercanciones como “Turn Your Love”, primer single, o “Hands In The Garden”, mi prefe. Esos arreglos de guitarra del principio y esa luz tan bonita y suave del estribillo me pierden. He dicho que han acotado su espectro de influencias o referencias, pero, ahora que lo pienso, puede que sigan campando por donde les da la gana. Mato por verlos en directo y siento hormigas en el estómago cada vez que pienso que vienen a Madrid en marzo. Lo más guay de este grupo canadiense es que cada uno de sus cuatro miembros toca su propio instrumento… Y la percusión. A veces, simultáneamente. ¡Una locura!

Por cierto, os recomiendo esta interpretación en vivo de “Turn Your Love”: ¡tocan igual o mejor que en el disco! Half Moon Run son un RETUIT en sí mismo.

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THE BRIAN JONESTOWN MASSACRE, “Tepid Peppermint Wonderland” (Tee Pee Records, 2004)

The Brian Jonestown Massacre hacen rock psicodélico y son americanos, aunque también suenan un poco british. “Tepid Peppermint Wonderland” es un recopilatorio de dos discos y un libreto en el que se desvelan secretos como las guitarras con las que se grabó cada canción. Mola. Las voces de Anton Newcombe me parecen demasiado lánguidas y las canciones demasiado sensuales. Pero eso es perfecto.

¿Habéis escuchado “When Joker Attack”? Dios…… Tengo entendido que The Brian Joneston Massacre son bastante drogadictos. Hay un documental que se llama “Dig!”, también protagonizado por The Dandy Warhols, que lo cuenta. Yo me pongo el disco para bailar o limpiar el polvo, siempre a ritmo de Joel Gion, el mejor panderetero del mundo. Yeah.

AMERICAN SPRING, “Spring” (United Artists Records, 1972)

Quiero recomendaros “Spring”, el disco de American Spring que pasó bastante inadvertido en su tiempo y que ha ido adquiriendo valor gracias a la aportación de Brian Wilson.

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“Spring” fue grabado en su estudio en Bel Air y, con independencia de la que quiera que fuera su verdadera aportación, cuando escuchas a las hermanas Diane y Marilyn (exmujer de Brian), es como si estuvieras escuchando a los Beach Boys en versión femenina. Puede que, en una primera reproducción, el experimento os cortocircuite el cerebro, pero, si os acercáis al disco sin prejuicios, vais a alucinar. Soy muuuy fan de las armonías de voz y de la producción, me parecen espectaculares: con auriculares o en un buen equipo, te mueres. Mi canción preferida creo que es “Sweet Mountain”, una delicia de medio tiempo que compusieron Brian Wilson y David Sandler.

Pero también hay temas de Al Jardin, Dennis Wilson, Mike Love y un montón de peña, que además participa como corista / instrumentista. Incluso la canción “Goodtime” es un descarte del disco “Sunflowers”, que los Beach Boys publicaron en 1970. “Spring” es un tesoro. De verdad que merece la pena que lo busquéis (en plataformas digitales no está entero) y le hagáis la ola. Juju.

JOHN MARTYN, “Solid Air” (Island, 1973)

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John Martyn es mi descubrimiento más reciente. Bueno, me lo descubrió un amigo que se le parece.

Nacido en una familia de cantantes de ópera, llegó a ser Caballero de la Orden del Imperio Británico (mi amigo no, John Martyn), así que tuvo que tratarse de alguien muy importante. “Solid Air” es uno de los veinte discos que publicó en sus cuarenta años de carrera y lo convirtió en el primer artista blanco del sello Island. Puede que un poco negro sí que suene. John dedicó “Solid Air” a superNick Drake, quien, por entonces y sin que sirviese de precedente, estaba deprimido. Contiene nueve canciones de una producción exquisita, minimalista y precisa, y un sonido muy seductor.

A medio camino entre el folk de cantautor y el jazz, además de la guitarra acústica y la voz de John, suenan un contrabajo, un vibráfono y un piano electrónico. Genial. John Martyn es un animal a la guitarra y tiene una voz supersexy. Es como si fuera un león que está dormitando y que te ruge si te aproximas. Tiene un fraseo muy descuidado y desgarbado: no se le entiende, no pronuncia todas las sílabas… Pueda que quisiera pasar de puntillas por el mensaje de sus canciones, a pesar de que se escucha cálido y cercano. Aunque los separan décadas de diferencia, me recuerda a Ryley Walker, a quien vi este verano y que también es muy sexy y está muy loco. En YouTube, hay una interpretación de “Solid Air” en la que John rompe una cuerda cuando está afinando y empieza a hacer comentarios bastante creisis. Geniaaal. La canción que más me gusta es “Solid Air” y la que menos “Over The Hill” (lo tengo que decir). El resto (“Don’t Won’t To Know”, “Go Down Easy”, “May You Never”)…

Son una delicia deliciosísima. Quien escuche “Solid Air” va a querer poner un león en su vida. Yo ya estoy pujando por uno en eBay.

 

 

*Ilustración Ana Muñoz by Coco Escribano.

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