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Ayuntamiento de Zaragoza, menos premios y más música

Manifiesto felizfeliz a favor de la música (y contra el enaltecimiento de la caspa).


Hace un par de semanas, un buen amigo íntimamente relacionado con la nueva escena underground local nos contaba una anécdota: su señora madre se había enterado de que el grupo X (mantendremos el misterio) estaba nominado a los Premios de la Música Aragonesa de este año. Se había enterado por la página entera que dedicaban en el Heraldo de Aragón a las nominaciones de este año, organizadas por el colectivo Aragón Musical/Mondo Sonoro Aragón (tres redactores) con una votación interna/selección de nominados que no se desvela cara al público, ni cuya gestión trasciende públicamente en estos días en que la transparencia está en boca de todos.

Esa misma señora que les transmitía su enhorabuena conocía la existencia de ese grupo desde hace meses, pero jamás ha escuchado una sola canción suya ni ha asistido a ningún concierto. No les felicitó por su disco ni sus canciones, no les dio la enhorabuena por su gira internacional ni por sus videoclips, pero sí por aquella nominación. En resumen, les conocía más pero siguió sin prestar atención a su trabajo.

Extracto de la entrevista a Arturo Pérez Reverte en Jot Down Magazine:

– Eso de que la cultura tiene que ser popular es mentira. La cultura tiene que ser siempre elitista. (A.P.R.)

–  No estoy de acuerdo. (Jot Down)

–  Tú no, pero yo sí, y soy el entrevistado. Te lo voy a razonar: la cultura siempre ha sido élite. «Popular» está en contradicción con «cultura». Lo que sí que hay que procurar es que lo popular tenga los cauces de acceso a la cultura absolutamente fluidos y limpios. Que nadie se quede atrás ni por economía, ni por sociedad, ni por nacimiento ni por raza ni por nada, pero que acceda quien quiera a la cultura. Es decir: no sacar el Museo del Prado a la estación de Atocha para que la gente lo vea; la gente que lo quiera ver, que vaya al Prado. Que se busque la vida. Que pase los filtros de interés y voluntad que le hacen merecer el Prado. A eso me refiero cuando te hablo de élite.

– Ya, pero ¿dónde colocarías el folletón popular de Dickens o Dumas?

– Sí, lo que estás haciendo entonces es abrir cauces para que la gente acceda; tú no le metes el folletón en el bolsillo al que pase por la calle. El que quiere puede acceder porque tiene un mecanismo fácil, que es una novela por fascículos a bajo precio, pero la tiene que leer. Tiene que hacer un esfuerzo por merecerla. Tú le estás facilitando acceder a la cultura, pero él tiene que leer, tiene que pagar su precio personal de interés y sacrificio. Lo que pasa es que el chico que ahorra para ir al Louvre a ver la Gioconda, que sueña con verla y coge la mochila y se paga el viaje —como he hecho yo cuando tenía dieciséis años—, llega a la Gioconda y hay cincuenta mil turistas a los que les importa un pito la Gioconda, pero están en un circuito y hay que ir por cojones, y entre una cosa y otra el chiquillo se va sin ver la Gioconda, porque está todo lleno de Belenes Esteban para quienes la Gioconda es una etapa más del recorrido turístico obligatorio al que llaman cultura popular; gente que va por el mundo fotografiando cosas sin entenderlas. Lo que quiero decir es que hay que abrir las puertas de la cultura para la gente que quiera hacer el esfuerzo de acceder a ella. Pero de ahí a rebajar la cultura hasta el nivel popular para que el pueblo se sienta culto, me parece que es una perversión de la cultura y es una causa más de los males educativos y culturales, incluso sociales, que estamos teniendo hoy día.

– Dumas o Dickens, con sus folletones, hacían un esfuerzo tremendo para llegar a cualquier audiencia.

– Claro, pero no tienes que ir a leer sus obras en voz alta en el mercado a quien no le interesa. Lo que algunos entienden por cultura popular es ponerse a leer a Dumas, o a Kafka, en voz alta en el mercado. Y eso no funcionará jamás. En cuanto a la popularización de la cultura, te voy a poner un ejemplo clarísimo: tú tienes la sala de Goya en el Museo del Prado. Hay días en que vas y no hay nadie. Yo suelo ir. Ahora bien, tú dices «Semana de Goya en el Corte Inglés» y hay colas que dan la vuelta a Madrid para ver a Goya, cuando está ahí todos los días desde hace dos siglos. A eso me refiero.

Dicen desde Aragón Musical:

Estos premios, de los que no pueden presumir todas las comunidades precisamente, son una realidad gracias al patrocinio de Gobierno de Aragón, Ayuntamiento de Zaragoza, Covah (backline), Rampa (sonido y luces), y Cervezas Ámbar.

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Y desde ZFF nos preguntamos:

Gobierno de Aragón, Ayuntamiento de Zaragoza, Covah, Rampa y Cervezas Ámbar: ¿no podrían ustedes dedicar todos estos esfuerzos a la música de verdad? ¿De verdad es necesario realizar esta gran pantomima de caspa y brillantina con aroma a gala de Nochevieja de TVE? ¿Es necesario sufrir cada año la misma vergüenza ajena con el reportaje de ese photocall plagado de gente que suele vestir camiseta pero se disfraza y posa como si acudiera a una ceremonia de los Goya? ¿Es todo esto necesario para reinvindicar una escena musical local a nivel nacional? ¿No se han preguntado por qué no existen este tipo de fastos en comunidades con escenas tan potentes como la andaluza? ¿No será que lo que importa de verdad es otra cosa?

Gobierno de Aragón, Ayuntamiento de Zaragoza, Covah, Rampa y Cervezas Ámbar: ¿no podrían ustedes dedicar todos esos esfuerzos a promocionar un evento musical de verdad, con los mejores grupos locales actuando, difundiendo su trabajo y promocionando un mercadillo de discos donde poder conocer a esos artistas?

No pedimos más que lo que están haciendo ahora: invertir en páginas enteras en prensa, cartelería y publicidad por toda la ciudad, alquilar un gran recinto en Zaragoza que imaginamos saldrá por un riñón y que pagamos todos, y que ésta sea una de las noticias de más trascedencia del año en los periódicos locales. Sólo les proponemos hacer lo mismo que ya están haciendo.

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Si hay que dar premios incomprensibles a Love of Lesbian o Elefantes (un WTF que todavía colea) para ganar trascendencia a nivel nacional; si la foto del premio a La Lata de Bombillas tuvo más likes que gente encuentras en sus conciertos; si Ana Muñoz es el premio a mayor proyección pero se ignora que publique su primera canción en un recopilatorio autogestionado de bandas locales; si nadie se explica quién puede elegir en pleno 2015 a un grupo como Las Novias mejor grupo de Aragón; si se veta a un disco como Gigantes&cabezudos donde diez bandas aragonesas versionan a otras diez sólo por estar fomentado por un fanzine independiente y crítico… ¿En qué estamos invirtiendo, señores?

Se lo decimos nosotros, no nos importa sacrificarnos por el grupo:

En una fiesta cortijera digna de la España más cañí. En convertir a los grupos en un producto de marketing y superficialidad. En una competición vacía donde lo que menos importa es la música. En seguir manteniendo hasta la extenuación el bipartidismo de Amaral y Bunbury a nivel general y en bañar la imagen de la escena musical zaragozana con toneladas de caspa a modo de confetti en vez de proyectar una imagen de modernidad.

Este año ya se ha palpado un notable bajón de popularidad de este evento y un total desinterés entre el público joven; curiosamente paralelo al incremento progresivo de público en los conciertos en sala y a la multitud de propuestas nuevas que siguen forjándose en nuestra escena y que no tienen representación alguna en este acto.

Dejar que muera solo sería lo fácil y el cauce natural, pero nosotros queremos pedirles responsabilidad y algo de romanticismo en esta etapa tan importante para nuestra cultura musical.

Con este manifiesto por la música se lo pedimos por última vez. Al menos hasta el año que viene:

IMPORTA LA MÚSICA, NO LOS PREMIOS.

Y quien dice música, dice fiesta musical, los discos en cualquier formato, los videoclips y las grabaciones caseras, los conciertos gamberros y los directos más exquisitos, el trabajo de un disc-jockey o la selección del melómano más purista.

Importa el día a día musical. La ilusión por las novedades, los conciertos de bandas desconocidas que crean público o la apertura de bares musicales, salas de conciertos y tiendas de discos.

Importa la música como manifestación cultural, como forma de expresión, como arte.

No importa el negocio, ni los artificios, ni las medallas, ni las corbatas que solo apuntan hacia el suelo.

Importa la ciudad musical. Hacer ciudad con la música los 365 días del año.

Importan los proyectos autogestionados y las personas que primero buscan aprender y después comparten sus experiencias.

Importan los que apuestan por una idea y la ponen en práctica una, dos, tres y las veces que haga falta aun sin recibir espaldarazos, dinero ni menciones honoríficas oficiales.

Importan las experiencias musicales cuando nacen y durante el transcurso de su vida. Mucho más que cuando cristalizan en reconocimientos a menudo poco sinceros.

Importa mucho la gente joven y su conexión con la más veterana de una forma natural y libre de complejos.

Importa la implicación valiente y real de las instituciones en una cultura musical de verdad. Urge la acción musical en las políticas culturales y educativas.

Importa la apertura musical al exterior a través de la música. Salir de la ciudad e invitar a los de fuera.

Y sí, claro que importa el reconocimiento popular a una propuesta musical.

Pero lo importante de verdad es el contenido, el mensaje, la canción.

Lo importante es la música. No los premios.


Pd. No queremos despedirnos de este jardín sin poner este par de NEVER FORGETS <3:

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5 Comments

  1. David

    Más razón que unos santos tenéis.. Pero por lo visto (no sabemos a quién se le ocurriría en su momento pero es así en todas las disciplinas) lo importante es ser el más famoso de tu bloque…

  2. Francho Pe.

    Sois Dioses

  3. Vic M.

    Bra-vo!!! Por fin un medio que habla clarito de este lamentable caquicismo regional

  4. sheyla

    Me encantaría saber quién es ese grupo nominado tan misterioso para poder escucharlo y disfrutarlo esta misma tarde. También me gustaría saber quién es la madre de tu amigo y felicitarle porque lea la prensa y comunique quién ganó, pero fíjate tú, que el amigo de su hijo nos ha salido un poco precavido y nos mantiene en vilo y a su vez pide más cultura siendo el primero que crítica un evento de estas características. Porque amigo, los premios son sólo el camino que lleva a escuchar, conocer, ver, oír, sentir a gente de nuestra tierra. Sí, está nuestra tierra en la que nos abrazamos y nos queremos mucho y al dar la vuelta nos clavamos un puñal. O qué es lo que hiciste tú ayer en la gala? Sigue trabajando duro amigo, con felicidad pero sin caries que ensucien tu sonrisa. Así quizás el año que viene puedas recoger tu premio y dar este tu discurso y sentirte en paz durante el minuto de gloria. Qué viva la música, el arte y el jamón! Venga de donde venga y vaya a donde vaya.

  5. José Luis

    claro y en botella, la secta año tras año, BTW vosotros deberíais preocuparos también de otras músicas, que existen en la ciudad pero no son hipsters, pero esto de los premios es una catetada, cuántos premiados están ya en el limbo del olvido

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