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Bigott – Candy Valley

Los que hayan seguido la carrera musical de Borja Laudo esta última década podrán dividirla perfectamente en varias etapas: desde sus inicios más antifolk (todavía recordamos cuando Andrés Perruca le acompañaba con dos escobillas de WC), la inolvidable trilogía junto a Paco Loco – sin duda la etapa más exitosa de su carrera, sus discos más celebrados y la que le catapultó a grandes salas y festivales – para luego recogerse del bullicio y adaptar su cancionero a un nuevo sonido más oscuro, eléctrico y new wave bajo la producción de Jeremy Jay.

Podría decirse que “Candy Valley” confirma una nueva etapa que ya se atisbaba en My Friends Are Dead (2016), marcada por un sonido lo-fi y una actitud artística que supone una vuelta total al más puro indie noventero. Autogestión, perfil bajo en el mass media y una envidiable y disfrutona filosofía vital del Do It Yourself.

Grabado en Los Ángeles junto a Izak Arida de the Memories (también recordamos su inolvidable concierto en la Lata de Bombillas y cómo bailaban en primera fila Borja y Clarín), los aires Burger Records inundan un álbum que capta perfectamente la esencia de ese sonido California y psicodelia pop que actualmente abandera gente como Mac de Marco, Montero o Juan Wauters, a su vez combinado con influencias más noventeras como Yo La Tengo, Grandaddy o Spoon. Todo ello agitado por un Bigott que sigue conservando ese punch melódico totalmente identificable a primera escucha.

El fantástico comienzo con el triplete formado por “Strangers by the wall“, “Don’t know why” y el single “Don’t stop the dance” sirven de perfecta muestra de esos nuevos aires de baja fidelidad: canciones que no pasan de dos minutos y medio, sonido casi directo y sin artificios y melodías frescas que invitan a escucharlo dando un paseo en bicicleta una soleada mañana de domingo.

Apenas 22 minutos de duración total donde predominan deliciosos medios tiempos y donde la pareja Borja & Clarín – de nuevo apoyados por Juan Gracia (My Expansive Awareness) y Cristian Barros (Picore, el Brindador)-  consiguen plasmar su actual evolución artística, mucho más luminosa y desinhibida que de costumbre (sus seguidores de Instagram sabrán de lo que hablamos), en otro gran trabajo que se suma a una completísima y variada discografía que vista con perspectiva ya es pura crema.

Cabe preguntarse si en esta tierra de mitómanos se está prestando suficiente atención a una de las etapas más fascinantes del genio zaragozano, un personaje único e inimitable, que huye de modas y funciona al ritmo que le apetece en cada momento sin bajar un ápice la inspiración ni calidad de sus productos.

Bigott presentará Candy Valley el próximo 24 de Marzo en Las Armas.

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