¿Razones o excusas para no ir a un concierto? Hoy… el precio de las entradas

entradas

Artículo sobre el precio de las entradas a los conciertos que se celebran habitualmente en Zaragoza.

Como habrán notado nuestros lectores, llevamos una temporada rozando el límite de la pesadez en lo que se refiere a un tema muy concreto: la escasa afluencia de público a los conciertos que se celebran en Zaragoza. El debate se ha planteado últimamente en las redes sociales y en diversos comentarios de la web con motivo de algunos eventos recientes en los que, a pesar de su accesibilidad, se ha visto mermado el número de asistentes. Sin embargo es algo que casi todos los que vivimos en esta ciudad nos hemos preguntado muchas veces.

¿Qué pasa en Zaragoza? ¿Cómo se comporta el público zaragozano? ¿Por qué a este concierto no ha venido nadie y en cambio a este otro (de similares características) sí? ¿Hay público en Zaragoza para llenar una sala de aforo medio? ¿Por qué es tan difícil programar música en directo (al margen de los artistas más masivos) en una ciudad de 700.000 habitantes? ¿Hay demasiada oferta para tan poca demanda?

Efectivamente, las mismas preguntas de siempre. La misma canción que llevan escuchando desde hace años programadores, músicos y público de esta ciudad. Por eso queremos plantear de nuevo esta cuestión pero desde un punto de vista diferente. Vamos a ponernos en la piel del que decide quedarse en casa mientras, no muy lejos de ella, actúa un artista que le gusta aunque quizá no lo sepa (o sí). Vamos a analizar el problema atendiendo a las posibles razones que lo provocan para ver si de verdad tiene explicación, o incluso si hay algo que lo pueda solucionar o, al menos, relajar.

Por eso titulamos estos artículos ¿RAZONES O EXCUSAS PARA NO IR A UN CONCIERTO? Porque nuestra intención es explicar por qué en muchas ocasiones las razones que alimentan la pereza de quedarse en el sofá no tienen ni pies ni cabeza. Dicho todo con respeto y sabiendo que siempre existen motivos de fuerza mayor. Empezamos.

EL PRECIO DE LAS ENTRADAS

Una de las razones que pueden provocar la pobre asistencia de público a un concierto es el precio de las entradas al mismo. Desde luego, este es un tema que hay que tratar con mucho cuidado puesto que la crisis brutal que afecta todo incide en primer lugar en el bolsillo de los consumidores. La mayoría de los ciudadanos hemos perdido poder adquisitivo (aunque sólo sea porque pagamos más impuestos), y eso se traduce en menos dinero para gastar. Además, uno de los problemas más preocupantes de la situación económica actual es la elevada tasa de desempleo entre la gente joven que es precisamente la gente que más debería llenar las salas, sobre todo por razones de inquietud, energía y por la falta de obligaciones mayores en general.

Si a esto unimos el hecho de que la música en directo es una actividad que pertenece a nuestro apartado de ocio, y que el gasto en ocio suele ser el más prescindible en todas las pequeñas economías, nos encontramos con un escenario de partida muy difícil de atacar.

Sin embargo, Zaragoza es una ciudad en la que disfrutar de la música en directo resulta bastante asequible para casi todos los bolsillos. Por un lado nos vienen a la cabeza las habituales comparaciones entre un mismo concierto celebrado en ciudades tan distintas pero tan cercanas geográficamente como Madrid, Zaragoza y Barcelona. En estos casos, hablando muy en general aunque con ejemplos concretos en la memoria, y salvo excepciones, casi siempre salimos ganando. Sin ir más lejos el señor James Hunter actuaba el miércoles pasado con entradas anticipadas a 12 euros (15 en taquilla). Haciendo una sencilla búsqueda por internet nos encontramos a este mismo artista actuando hace 4 años en la sala Sol de Madrid con entradas a 20 euros. En cuanto a otros conciertos de su minigira española las entradas anticipadas cuestan 18 euros en Valencia y Cartagena (aunque con artista invitado). Además, según contaba Víctor Domínguez (Explosivo! Club), unos asistentes al concierto del miércoles llegaron a pagar en fechas recientes unos 40 euros por verlo en el Reino Unido.

Otros ejemplos comparativos muy cercanos son los siguientes:

 

ZARAGOZA

MADRID

BARCELONA

Kakkmaddafakka

14€

18€

The Holydrug Couple

Gratis

5€ / 8€

The Dodos

12€ / 15€

19€ / 21€

Spain

2€ / 5€

12€ / 17€

Uzi & Ari

6€

10€

Neil Halstead

10€

15€ / 18€

Retribution Gospel Choir

10€

15€ / 18€

The Wave Pictures

10€

13,50€

15€

BeGun

Gratis

8€

North Mississippi Allstars

Gratis

18€ / 22€

18€ / 22€

El cuadro indica la tendencia general y más habitual en Zaragoza aunque es evidente que hay razones que explican algunas de las grandes diferencias como, por ejemplo, los conciertos que contrata o financia el ayuntamiento, lo cual permite a veces reducir su precio. Sin embargo, es más frecuente el esfuerzo de los programadores que, reciban o no alguna ayuda pública, ajustan normalmente los precios hasta los niveles más bajos. Sirvan de ejemplos las entradas a 2€ para parados y menores de 21 años del ciclo Bombo y Platillo, los precios casi siempre por debajo de 5€ en Arrebato o el que vamos a comentar a continuación.

carrots

Hay otros datos demoledores en lo que al precio de las entradas y a su evolución en estos últimos años se refiere. Los que solemos guardar los tickets podemos atestiguar la escasa o nula evolución de los precios de los conciertos en los últimos años. Cogiendo algún ejemplo concreto se puede afirmar incluso que se han congelado y que lo que valía un concierto hace nada menos que 8 años es lo mismo que sigue costando ahora. Mirad la foto que ilustra este párrafo. Son tres entradas para ver a los barcelonenes Carrots en Zaragoza (La Lata de Bombillas). La primera es de 2005 cuando nos decían un adiós que finalmente fue un hasta pronto. La segunda es de una pequeña gira que los reunió en 2009 con algún cambio en la formación. Y la tercera es de este año, cuando nos visitaron de nuevo con los cuatro miembros originales. Las tres entradas fueron compradas a un precio de 8 euros.

Esto era un ejemplo concreto que podíamos ilustrar pero hay muchos más que demuestran que los precios de las entradas no están subiendo, o lo hacen de forma muy controlada, a pesar de que los gastos para montar un concierto sí que van en aumento.

Llegados a este punto y aunque parezca repetitivo, es necesario señalar que la organización y producción de un concierto no es algo sencillo ya que intervienen muchas personas y se generan abundantes gastos. Además, si lo que se ingresa en taquilla es lo que gana el promotor es fácil imaginar que muchas veces no salen las cuentas. Por eso tiene más valor el hecho de mantener los mismos precios que en los últimos años. Porque está claro que el público no puede gastar mucho más, pero, por otro lado, el aumento del IVA de las actividades culturales y el porcentaje fijo que la SGAE se agencia por cada entrada que compramos, hace que el margen del promotor se haya reducido de forma considerable. Si antes esos porcentajes fijos eran menores y las entradas costaban lo mismo que ahora, está claro que alguien pierde por algún sitio. Bueno, visto el análisis, parece que al final acabamos perdiendo todos.

Tiene que ser muy difícil decidir cuánto ha de costar una entrada para un concierto a priori minoritario. Sabemos que sobrepasar la barrera de las dos cifras resulta algo arriesgado, cuando no una temeridad. Tenemos reciente la experiencia del Primavera Sound touring party, que desgraciadamente ha pasado por Zaragoza sin pena ni gloria. No creemos que haya un solo motivo para que la gente se quede en casa pero seguramente uno de los factores que ha influido en su caso ha sido el proponer una gran actividad, en una sala inmejorable, con buenas condiciones técnicas y algunos grupos interesantes, pero en dos días de la semana en los que la gente prefiere no gastar 25 euros (o 15 por cada jornada).

Quizá por lo difícil de la decisión hay quien opta por seguir una política de precios gratuitos o constantes para todos sus conciertos. Por ejemplo La Bóveda del Albergue de Zaragoza organiza todos los domingos una sesión de jazz con entrada gratuita. A cambio, una parte de cada consumición va para los músicos, lo cual supone una opción interesante para atraer gente que parece que funciona.

boveda

Por su parte, ciclos musicales como Bombo y Platillo o Vagón de Lujo (Músicos en la Estación), que además de por la calidad de sus propuestas se caracterizan por cuidar al máximo los detalles, mantienen un precio fijo para todos sus conciertos: 5 euros el primero y 8 el segundo, lo cual es ajustadísimo teniendo en cuenta los artistas de los que se trata (desconocidos para el gran público pero a menudo grandísimos descubrimientos). Además los responsables de estos dos ciclos no se conforman con fijar un precio sino que añaden facilidades para el público como las entradas a 2 euros para menores de 21 años y parados en el caso de Bombo y Platillo, o la posibilidad de reservar entradas anticipadas incluso el día del concierto vía atrapalo.com en el caso de Vagón de Lujo.

Por último, locales como La Ley Seca, La Lata de Bombillas, Arrebato y otros, mantienen siempre precios muy razonables casi como seña de identidad. Lugares, por cierto, donde tiene mucho más valor ver un directo debido a la cercanía entre público y artistas.

Y por si esto fuera poco hay que añadir los sorteos que estamos organizando desde esta web gracias a la generosidad de promotores y bandas.

CONCLUSIÓN

Está claro que no puede enfocarse el problema de la escasa afluencia de público solamente hacia el precio de las entradas porque muchas veces hemos comprobado en primera persona cómo actividades gratuitas no logran atraer apenas asistentes. No, esto no es como el cine.

Pero lo que no podemos negar es que Zaragoza es una ciudad donde la música en directo se puede disfrutar a precios muy razonables. Hablamos de la música en directo de verdad, la que todas las semanas espera atraer a un público incierto, y no tanto de los grandes conciertos de artistas masivos.

Un público que además de la grandísima oferta musical de Zaragoza, debe conocer los esfuerzos que se hacen y las facilidades que nos dan para ver música en directo de calidad en las mejores condiciones.

El precio de las entradas, hablando en términos generales, no puede y no debe ser la razón para quedarse en casa.

 

 

 

5 Comments

  1. Clara

    El principal problema es que hay más oferta para la misma gente de siempre y que hoy tiene menos recursos. No se puede esperar llenar en tantísimos conciertos que hay hoy como hace un par de años cuando se programaba la mitad de la mitad.

    Sí, igual la entrada de los conciertos (y consumiciones?) se ha mantenido más o menos constante, pero hace unos años quizás ibas a 4 conciertos al mes y eso si era un mes buenísimo. Ahora mismo, hay una programación casi diaria en muchas salas y es verdad, es una programación brutal, con excelentes grupos (chapeau por los promotores!!!). El bolsillo no permite acudir a tantos conciertos como gustaría y eso sin entrar en que entre semana todos tenemos obligaciones y, o no puedes porque trabajas a esas horas, o madrugas mucho al día siguiente por lo que no puedes permitirte dormir poco todos los días… Con tanta oferta y estos hándicaps la elección no es difícil, al final vas al concierto que más te gusta y al que sabes que va a ir la gente que conoces…
    A mi me encanta el turismo musical, ir a un concierto de un grupo que no conozco de nada para ver si me sorprende y acaba siendo todo un descubrimiento, eso ya apenas lo hago; sin ingresos, el ocio hay que reducirlo al máximo. Y me confieso, hay algún concierto al que voy y no consumo porque no me llega, pero no me parece justo para la sala; y mis amigos se portan y me invitan, pero tampoco me parece justo para ellos.

    Mola que haya tanta oferta, pero, hay que tener en cuenta que somos los mismos los que concierteamos, ayer y hoy. Es un tema complicado…

  2. Angel

    El problema es el valor que se le da a las cosas. Si uno sale por ahí en la noche ve que la gente no duda en beber un cubata a 7 euros. Los paga sin dudarlo porqué cree que es su precio. las entradas a 8 euros parecen caras a la gente. Por lo tanto una hora de música en directo para la gente no vale ni ocho euros. Es un problema que se arrastra desde hace tiempo en esta ciudad. la gente no valora la cultura en general y la música en particular. Esto no aparece por arte de magia…llevamos décadas perdidas para enseñar a la población el valor de la cultura. la política cultural de este país y por ende de esta ciudad ha sido muy, muy mala, ya que no ha conseguido su principal objetivo..conseguir ciudadanos que aprecien y consuman cultura..

  3. Richar

    No se sí habrá analizado ya, pero espero que se analice que de un tiempo a esta parte los conciertos en esta ciudad son entre semana. Por lo menos muchos de esa lista creo.

    Pueden ser entradas más baratas, pero también son conciertos en fechas que no son fin de semana, hay que decirlo todo.

    Donde quedo el ocio para el tiempo del ocio?

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