Tachenko – ‘Misterios de la canción ligera’

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Tachenko vuelven con su clásica golosina interdiscal, esa parada técnica que suelen hacer en el camino que marca los tiempos de su discografía.

Así llegaron los EPs “Amable”, “El tiempo en los Urales”, “Apúntame a mí primero” o “La fuerza sexy” – obviamos el recopilatorio “Los años hipicos” que compilaba su etapa en Grabaciones en el Mar – siempre publicados de manera salpicada entre los LPs, que son los que al final se llevan la gloria y conforman los capítulos más relevantes de la vida de un grupo.

Eso será para el gran público – interpela alguien-. Y dice bien; porque los fans de Tachenko no deben obviar las joyitas que estos pequeños cofres en forma de EPs contenían.

Quizá por eso (o por cosas de la edad) haya llegado Misterios de la canción ligera. Una antología que no es tal, porque no reúne los 12 mejores temas de los casi 15 años de historia de la banda, ni siquiera sus hits. Tampoco son caras B. Y precisamente ahí está su marca y su esencia, porque esta golosina es la metagolosina.

Misterios de la canción ligera (Limbo Starr, 2017) recopila una selección inusual, un repertorio que escoge las perlas menos gastadas de su obra y las desnuda hasta el núcleo del átomo, hasta que Tachenko quedan reducidos a su protón y su neutrón, el tándem indisoluble Sergio Vinadé – Sebas Puente. ¿Se acuerdan de lo de la orfebrería pop?

Tras dos nuevos regalos como bienvenida (“Armagedón” y “Nuestra especialidad“, con versos italianos incluídos), el dúo repasa en clave acústica y con los mínimos envoltorios posibles tonadas tan rememorables como “Pulseras“, “Mordekay“, “Nuestro ganador” o “Sonrisa” del mítico Nieves y Rescates (2004), “Medio normales” y “El rey del balón” del infravalorado Esta vida pide otra (2008) o la genial “No hay nieve en Saint Moritz” de El tiempo en los Urales EP, esta vez con un toque bossa que ya se intuía en la interpretación de “Mi amor, las mayorías” en nuestro vídeo en el Quiosco de la Música.

Como única pega al disco: la ausencia de “Castor”, “1986”, “Robar y compartir”, “Yo era el sol”, “Fuego”, “Noches Mal”, “Arconada”, “El alud”, “Ojo de halcón”… y es que el cancionero de Tachenko es tan completo y variado que cada selección de favoritas nos hubiera parecido bien.

Como tampoco es cuestión de comenzar una campaña para regrabar toda la discografía del grupo (aunque la reedición del Nieves y Rescates en vinilo estaría muy bien), por el momento nos quedamos disfrutando de su nuevo cofre-golosina, más lleno de lo habitual y que quizá, ahora sí, se asume como la llegada a la madurez del grupo.

Madurez en el sentido de poder mirar atrás y hacer balance, de volver al huracán y a aquellos astronautas de 2004 y pensar que ahora vas a hacerlo sonar mejor. Porque aunque ahora apetezcan sillas y guitarras acústicas sobre el escenario siguen riendo igual, porque son jóvenes.

Misterios de la canción ligera” ya puede comprarse en edición CD o LP en la Lata de Bombillas, el Bar Bacharach y en la web de Limbo Starr.

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